¿CÓMO ERAN LOS HUMANOS?

-Me parece increíble que nos envíen a una misión de tan baja categoría cuando somos los dos mejores investigadores de todo el planeta- Dijo Szola, uno de los tripulantes de la nave 027 con destino a la Tierra.
-Bueno, no podemos decir nada o no nos permitirán entrar al laboratorio una vez hallamos vuelto a nuestro planeta- Respondió Grken, su compañero de investigaciones y de más baja categoría.
Ambos pertenecían al planeta Sihber, eran científicos, y estaban realizando una misión en la Tierra de extrema urgencia que consistía en tomar muestras y conseguir restos arqueológicos de la ahora extinta raza humana.
Al parecer, tras un caos que hubo en el año 2068 del calendario terrestre, una pequeña parte de la humanidad había decidido que los líderes de entonces no realizaban su trabajo como era debido y se hicieron con un gran armamento nuclear que utilizaron contra las grandes ciudades, sin tener en cuenta a los civiles inocentes. El resultado fue un total caos caracterizado por las millones de muertes que causaron las explosiones, y las otras millones de muertes a las que prosiguió la extinción de la humanidad causadas por los residuos tóxicos que envenenaron el aire y privaron a las personas de poder respirar oxígeno con normalidad. Por supuesto, Szola, Grken, y todo el planeta Sihber solo sabían que en este planeta hubo una civilización, y que esta se extinguió en un momento dado de la historia por lo que creen que fue la falta de recursos.
Los diligentes del planeta Sihber habían decidido que lo mejor sería ir a investigar a ver cómo era la raza humana anatómicamente, cuáles fueron sus progresos tecnológicos, y en qué año exactamente se extinguió. Así que construyeron una nave con su tecnología más avanzada, la tripularon con los científicos más inteligentes de su planeta, y la aprovisionaron con todos los recursos y material de investigación como les fue posible. Al terminar, despegaron el cohete con dirección a la Tierra. Y ahí acabaron Szola y Grken, los dos científicos más prestigiosos de todo Sihber.
-Bueno, creo que lo mejor será que empecemos por un territorio pequeño, y que a medida que pasen los días nos vayamos dirigiendo hacia territorios más grandes – Propuso Grken abriendo su versión de un mapamundi de la Tierra, donde el este de Asia estaba en el extremo oeste, y el oeste de Asia estaba en el extremo este, estando América donde se sitúa habitualmente y curiosamente, con África a cinco milímetros. Al parecer se equivocaron con las medidas. – Así que lo mejor será que empecemos por el sur de esta península situada en el centro – Dijo señalando España.
-Me parece bien, además creo que por su posición geográfica debería de tener contactos con las grandes masas de Tierra, con lo cual es muy probable que encontremos restos de todos los tipos de civilizaciones que hubo de haber- Respondió Szola.
Así pues, los dos se dirigieron hacia lo que solía ser la Península Ibérica, concretamente a lo que solía ser la ciudad de Sevilla. Al aterrizar la nave en un terreno plano alejado de todas las estructuras, Szola y Grken bajaron de la nave de un salto y se estamparon contra el suelo, ya que la puerta estaba a más de tres metros de altura y no contaban con que la gravedad de la Tierra fuera tan potente. De todas maneras, casi no importaba el daño de la caída, puesto que los huesos de los Brnuh tenían muchísima resistencia.
Los Brnuh eran unas criaturas de una altura media de 35 centímetros, que suelen tener pelaje marrón, aunque hay algunas excepciones, y tienen unos huesos y músculos capaces de duplicar la fuerza de un humano promedio. Tienen unas orejas muy grandes que les permiten escuchar con mucha claridad, unos ojos capaces de ver a más de 250 metros de distancia, unas patas acabadas en tres dedos circulares que les permiten caminar bípedamente, y otras patas acabadas en cuatro dedos que desarrollaron para poder manipular objetos de su planeta. Algunos Brnuh tienen una pequeña cola que no sirve para nada, por eso, los que no la tienen es gracias a la evolución.
Tras alterarse por si su equipo se había estropeado o por si los materiales con los que habían entrado en contacto eran nocivos, revisaron los trajes con calma. Llevaban los trajes más modernos que habían podido diseñar y contaban con una estupenda tecnología que les permitían contactar con la nave mediante unas ondas que habían descubierto hacía poco, un sistema de escaneo de átomos para saber exactamente de qué estaba formado cada material que encontraran, y unos tanques con helio, el gas que respiran, para cuatro días.
-Bueno, vamos a empezar con la investigación dirigiéndonos hacia aquella construcción, que parece la más moderna- Dijo Grken señalando hacia la iglesia del Salvador.
La construcción tenía destruida una de las paredes laterales que, sin embargo, no había hecho que la cúpula se cayera. Al entrar, Szola emitió un sonido extraño y melódico con la garganta, que en su planeta era un sinónimo de “Oh, vaya”. A pesar de haber estado mucho tiempo en ruinas, la iglesia por dentro estaba como nueva, solo que con un poco de polvo y descolorida. Nada más entrar, calificaron los soportes como “primitivos”, a los retablos como “altares a humanos, posiblemente líderes bondadosos” y a las imágenes de Jesucristo como “posible líder mundial”. Szola opinó que las figuras que protagonizaban los altares debían de ser de líderes mundiales muy apreciados por la humanidad, ya que todas las ornamentaciones y decoraciones que les habían puesto, eran símbolos de poder y riqueza. Tras recoger un pedazo de madera (material que no se hallaba en su planeta) y guardarlo en su mochila-congelador, Szola y Grken decidieron ir a por la siguiente estructura que habían visto a la hora del aterrizaje.
Llegaron a la plaza de la encarnación al poco rato. Y estuvieron mirando la estructura que allí se hallaba como si no entendieran muy bien qué función podía tener. Investigaron las escaleras de subida, la plataforma que había arriba, y se dieron por vencidos diciendo que aquello podía ser una especie de plaza elevada con protección al Sol al que algún loco le había hecho agujeros cuadrados. Decepcionados por no haber conseguido muestras interesantes, prosiguieron su investigación, volviendo por el mismo camino y encaminándose hacia el ayuntamiento. Entonces, a Grken se le encendió una bombilla en la cabeza y le dijo a Szola algo que había encontrado de similitud entre la primera estructura y la segunda que habían visitado. En la primera construcción (la iglesia del Salvador), vio una imagen de un humano de edad anciana situado en la parte de arriba del altar principal, sujetado por una capa de vapor. Así que dedujo que la segunda construcción podía ser un intento de copiar la imagen, o que el grabado fuera una imitación de la segunda estructura, o que el señor del grabado tenía como residencia aquella construcción y quisieron honrarlo manteniendo su imagen en ese altar. Al final optaron por la tercera opción por ser la más coherente.
Cuando llegaron al ayuntamiento, lo primero que pensaron fue que aquello debía ser un laboratorio donde se diseñaban aparatos que facilitaran la vida a los humanos. Después se percataron de que parte del edifico tenía relieve, y la otra parte no. Esto lo asociaron a que posiblemente los experimentos más peligrosos se realizaban allí, y quisieron diferenciarlo del resto del conjunto para evitar accidentes. Al entrar, encontraron salas vacías y curiosamente en ruinas, lo que les impidió llevar a cabo su investigación, simplemente cogieron un trozo de alfombra del suelo y lo guardaron.
La investigación ya estaba por acabar al darse cuenta de que el tono de color del Sol estaba cambiando, y por lo tanto, el planeta tenía que tener algún cambio, aunque no querían saber de qué se trataba, así que volvieron a la nave.
Al entrar, descubrieron que la mayor parte de la tripulación estaba ya durmiendo, y que los que no lo estaban, estaban esperando a Szola y Grken para analizar las pruebas que les trajeran. Activaron uno de sus aparatos impulsado por las ondas de reciente descubrimiento para contactar con su planeta. Pero se llevaron una sorpresa y un gran susto al descubrir que el planeta no estaba deshabitado, ¡había otro ser humano en el mundo! Hicieron pruebas, y recopilaron mucha más información de la que habían traído Szola y Grken. Habían descubierto que la ciudad en la que estaban tenía un nombre impronunciable para ellos, que los altares eran representaciones de un Dios, y que la estructura que no habían podido averiguar para que servía, tenía una función decorativa. Esto les contentó mucho, sobre todo a Grken, y decidieron ir a buscar por todo el mundo a aquel sabio lleno de conocimientos y que había vivido tantos siglos llamado Google.

Artículos Relacionados

Puede que también te interese

EL CAMINO

Tras leer El Camino de Miguel Delibes, imaginamos cómo sería la vuelta al pueblo de Daniel años después.

UN POEMA

Actividad de creación literaria realizada en clase de Lengua castellana de 2º ESO

La revista digital de la comunidad educativa del IES Velázquez de Sevilla

Recibe las novedades en el mail